martes, 2 de noviembre de 2010

Regresa a Monterrey la legendaria banda Chicago


Monterrey, N. l.- La legendaria y longeva banda Chicago, representativa del Jazz Rock, la cual se fundó en la ciudad de su mismo nombre, en 1967, regresa a la Ciudad de México el próximo 15 de Enero, 8:30 de la noche, Auditorio Nacional, para ofrecer un concierto inolvidable. Además de presentarse en Monterrey, Nuevo León, el 13 de Enero en la Arena Monterrey.

Chicago, es considerado uno de los mejores grupos de rock en el mundo y el primero en fusionar guitarras eléctricas con secciones de metales y memorables voces, al estilo 'big band'. Ha sobrevivido a la muerte de su primera voz, Terry Kath y a la salida de su otro gran vocalista, Peter Cetera. Sus grandes temas son incontables, pero algunos de ellos son: 25 or 6 to 4, I´m a man, Saturday in the park, If you leave me now, Make me smile, Colour my world, Old days, entre muchos, muchos otros.

Además de ser una de las pocas agrupaciones que aborda temas políticos, como la represión del 29 de agosto de 1968 en la Convención Democrática de Chicago, traerá una producción la cual podrá disfrutar tanto el público capitalino como el regiomontano, como lo fue el año pasado en dichos recintos.

Los integrantes que acudirán a la cita son:

Robert Lamm (teclados, voz), Lee Loughnane (trompeta), James Pankow, (trombón), Walt Parazaider (metales), Jason Scheff (bajo, voz), Tris Imboden (batería), Keith Howland (guitarra), Lou Pardini (teclados, voz) y Drew Hester ( percusiones).

Esta banda fue especial para el rock & roll porque se destacó no sólo por su calidad musical sino también por sus letras anti-bélicas, en su dedicación de su disco “Chicago II” de 1970.

Para 1995 vino un experimento interesante que fue la grabación de un disco al estilo 'big band', los resultados fueron mixtos en todas partes. Ahora regresan a México para ofrecer su mejor repertorio que durante años se protagonizaron como los números 1 de popularidad.

La venta de boletos dará inicio con una preventa para tarjeta habientes Santander del 17 al 19 de Octubre y la venta libre a todo público a partir del miércoles 20 de Octubre.

Los boletos oscilan entre $375.00 a $1,200.00 pesos. Y podrán ser adquiridos en el sistema Ticketmaster y en taquillas de los auditorios.

martes, 5 de octubre de 2010

Los mejores 10 solos de guitarra, según Gibson


Por años, las grandes canciones de rock solventaron su éxito en apasionados solos de guitarra, virtuosos, maniáticos, creativos y rabiosos que, incluso, sobrepasaron el tema para transformarse en íconos de la cultura pop contemporánea. Gibson, la marca de guitarras más importante del mundo, elaboró una lista con los 50 mejores solos de las seis cuerdas en una canción de rock, y los 10 primeros lugares son todas previsibles joyas del género que inmortalizaron a los héroes indiscutidos de este instrumento. Esta es la selección Gibson que Terra Stereo aprueba sin discusión.

1. “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin (solo de Jimmy Page). En muchas tiendas de guitarras de los Estados Unidos había un cartel que decía: “Prohibido tocar el solo de Stairway to Heaven” debido a que todo principiante ensayaba esa solemne construcción de acordes que Jimmy Page dejó para la posteridad. Pero el éxito de este tema de 8 minutos se debió precisamente a su prolongada duración. Según refiere Charles R. Cross en su libro biográfico de Led Zeppelin, “Shadows Taller Than Our Souls”, “unos 100 DJ’s me juraron que sólo tocaban la canción porque necesitaban un descanso algo prolongado para fumar. Si hubiese tenido un minuto menos, no podrías fumar un cigarro completo; si tuviese un minuto más, hubiese sido demasiado larga”.

2. “Eruption” de Van Halen (solo por Eddie Van Halen). Llamado como el mejor solo de guitarra de todos los tiempos por muchas publicaciones, Gibson decidió que esta improvisación vertiginosa de Eddie Van Halen quedara en el segundo lugar de su lista. El tema instrumental venía incluido en el primer disco del grupo y dejó firmado una carta de presentación luminosa de lo que esta banda tenía por ofrecer. La introducción de la canción está basada en el tema “Let Me Swin” de Cactus. Como muchas de las grandes canciones de la historia, este complicado diseño sonoro no iba a ser parte del disco, Eddie Van Halen siempre usaba estos acordes para calentar antes de grabar en el estudio, y fue el productor Ted Templeman quien sugirió registrarlo. “Yo ni siquiera toque bien. Hay un error en la parte final de eso. Al día de hoy, cada vez que lo escucho, siempre pienso: “yo pude haber tocado mejor”, dijo el guitarrista.

3. “All Along the Watchtower” de The Jimi Hendrix Experience (solo por Jimi Hendrix) Este es, además, uno de los mejores covers de todos los tiempos, y la revisión que hizo Jimi Hendrix de esta vieja canción de Bob Dylan dejó un registro de guitarra insuperable. La versión original es de 1967 y un año después el guitarrista decidió reinterpretarla e incluirla en el disco “Electric Ladyland”. Hendrix supo darle su toque particular de rock psicodélico, metiendo -entre verso y verso- solos de guitarra casi imposibles de tocar, y experimentando (a fin de cuentas Hendrix fue un pionero) con todo tipo de efectos y sonido estéreo, una novedad del momento.

4. “Hotel California” de Eagles (solos de Don Felder y Joe Walsh). Esta es una de las canciones míticas de la historia de la radio, un precioso tema de amor que fue acusado de ser satánico, debido una serie de mitos y leyendas que se tejieron en su entorno. Basado en la historia de un hotel ubicado en Baja California, la historia cuenta que fue compuesto ahí, aunque los miembros del grupo dicen que nunca fueron al lugar. Fue acusada de ser satánica, por hablar de una supuesta iglesia ocultista, que sirvió para el despegue de la banda que con la edición de este sencillo se convirtió en un éxito en muchos países. Las fábulas hicieron crecer más a este tema que cuenta con un solo de guitarra inolvidable y que muchos trataron de interpretar al escucharlo al revés diciendo que había mensajes encriptados.

5. “Comfortably Numb” de Pink Floyd (solo de David Gilmour). El punto más alto e intenso de “The Wall”, el disco doble de 1980, es cuando David Gilmour trae abajo todo poder de contención con un solo de guitarra punzante. El dramático de la guitarra se posesiona de la persona de “Pink”, el personaje del filme dirigido por Alan Parker, para realizar una construcción armónica e inquietante de la guitarra que fue considerada por muchos años como el mejor solo de la historia de PInk Floyd, y en la encuesta realizada por la revista Guitar World quedó en el cuarto lugar. David trajo el demo a las grabaciones de “The Wall”, Waters escribió la letra y algunos arreglos, dándole su estructura característica, fácilmente diferenciable del demo original.

6. “Free Bird” de Lynyrd Skynyrd (solos de Gary Rossington y Allen Collins). Enfrentada legendariamente con “Stairway To Heaven” de Led Zeppelin, por su equilibrada y virtuosa progresión de acordes de guitarra, este sencillo de 1973 contiene un solo de guitarra de 4 minutos que fue un duelo entre los dos encargados de las seis cuerdas en el grupo. La versión en vivo de la canción, que cuenta con una duración de 16 minutos, tuvo más éxito que la versión de estudio. El tema es uno de los himnos del rock sureño y quedó inmortalizado como la canción de despedida a la banda cuando, lamentablemente, perdieron la vida varios de sus miembros en un accidente de aviación en 1977. Una auténtica tesis de cómo tocar la guitarra es también una de las canciones más sonadas en series de TV y películas.

7. “Layla” de Derek and the Dominos (solos de Eric Clapton Duane Allman). Eric Clapton tiene que estar en cualquier lista de solos de guitarras gracias a este tema de 1970, que fue editado en el disco de Dereck and the Dominos llamado “Layla and Other Assorted Love Songs”. La canción fue escrita para Patty Boyd, la bella mujer con la que se casó tanto George Harrison como el mismo Clapton, motivo de disputa y distanciamiento entre los músicos y amigos. Por aquel entonces, el popular “slow hands” manifestaba una creciente adicción a la heroína, lo que le representaba un problema a la hora de pertenecer a una banda o mantener relaciones estables, pero todo esto cambió cuando Patty se acercó a él durante una crisis matrimonial pidiendo consejo, fue así que el guitarrista se enamoró profundamente de ella. De esos encuentros surgiría “Layla”, una canción dedicada encubiertamente a esta musa, y cuyo nombre se inspiró en la historia de amor árabe “La historia de Layla y Majnun”, del poeta clásico persa Nezami.

8. “While My Guitar Gently Weeps” de The Beatles (solo de Eric Clapton). Nuevamente Eric Clapton figura en la lista de los 50 mejores solos de guitarra elaborada por Gibson con esta participación estelar en el “Álbum Blanco” de los Beatles. Llamado por muchos críticos como un solo de guitarra “extraterrestre”, George Harrison definió la participación del blusero de esta manera: “Eric lo grabó, y a mí me pareció que estaba realmente bien. Entonces lo escuchamos de nuevo y él dijo: ‘Creo que hay un problema: no es lo suficientemente beatle’. Así que la pusimos en el ADT [automatic double-track] para bambolearlo un poco”. Clapton no estuvo animado inicialmente en aceptar la invitación al estudio, ya que señaló en su momento: “Nadie toca con los Beatles”.

9. “Johnny B. Goode” de Chuck Berry (solo de Chuck Berry). Se trata de una de las canciones más versionadas de la historia y sirvió para definir en 1958 cual debía ser la estructura y actitud de un rockero cuando todo estaba en la prehistoria. Según Joe Perry de Aerosmith: “Si quieres tocar rock & roll tienes que empezar aquí”, mientras que la Rolling Stone incidía “tiene la mejor introducción de la historia del rock: un explosivo y agudo punteo conducido por las punzantes notas de Berry”. Y Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones, la define como: “preciosa, sonaba natural y el tempo era perfecto”. La jocosa visión de la vida en la música fue la fuente de inspiración para una larga lista de grupos que tomaron esa actitud provocadora de Chuck Berry y que hicieron que nazca esa revolución cultural y social que se llamo rock.

10. “Bohemian Rhapsody” de Queen (solo de Brian May). Grabada en el verano de 1975 para las sesiones del disco “A Night On The Opera”, esta es la tarjeta de presentación del magnífico Brian May. La canción es pura inspiración de Freddie Mercury, pero el sello personal y amplificado del guitarrista hizo de Queen una banda de estadios. La canción no posee estribillo y consiste en seis secciones: una introducción a capela, una balada, un solo de guitarra, un segmento operístico, una sección de rock y una coda que retoma el tempo y la tonalidad de la balada introductoria. El solo de guitarra de esta canción ha sido considerado el vigésimo mejor de todos los tiempos por muchas publicaciones, pero Gibson decidió colocarlo en la décima posición. Cuando se puso a la venta como singles, “Bohemian Rhapsody” se volvió un éxito comercial. En 1977, dos años después de su lanzamiento, la British Phonographic Industry nombró a la canción como el mejor sencillo británico entre 1952-1977.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Larga vida a ELO, pese a muerte de su chelista


Javier Blanco

Cuando por aquí se hablaba de rock sinfónico se miraba a «Pink Floyd» o, si acaso, para más toque elitista, se apuntaba a otros más minoritarios del rock progresivo. Casi nadie se atrevía a echar un vistazo a los grupos que hacían sus canciones un poco más gaseosas (entiéndase por gaseosas la capacidad para alcanzar millones de oídos y chupar listas de éxito un largo tiempo, que ahí está el mérito). En ese sinfonismo estaba la «Electric Light Orchestra», la «ELO», que, tristemente, vuelve a la actualidad por la muerte reciente de Mike Edwards, uno de sus componentes, que, precisamente, era chelista, un instrumento que daba esa personalidad a la banda. Edwards murió en un extraño accidente tras caerle un rollo de heno, que chocó con su coche. Para esto de las muertes también da mucho de sí el mundo rock: suele ser asunto de leyenda. Por no abordar las desapariciones míticas de todos los míticos, que tienen que ver con drogas, ahogos acuáticos o asfixias en pleno sueño a causa de un cigarrillo que quedó encendido, o mal apagado.

El caso es que la «ELO» aparece en este capítulo de «Historias de la música» para despedir a uno de sus componentes y, de paso, dejar constancia de su retahíla de éxitos; canciones con sus voces en falsete y su variada gama instrumental de cuerda, siguiendo el legado de los «Beatles» en esa onda suya de «semicámara». Y el que más y el que menos tarareó canciones de su «saco», como «Sweet talkin' woman», su «Roll over Beethoven» o el tan coreado «Livin' thing». Todo se esfumó en los ochenta, que fue década decadente para todos estos talentos de la rica escena británica setentera. La «ELO» nacía del espíritu de otro grupo, «The Move». Pero con el paso del tiempo el gran padrino ha sido Jeff Lynne, que a la larga fue quien lideró la banda e incluso intentó una reconstrucción del grupo en el año 2000. Jeff Lynne sentó sus bases con ese sonido más o menos comercial (según qué pieza) de la «ELO» y la ambientación sinfónica que, cierto, a veces rechinaba, pero, no menos cierto, llegó a convertirse en un modo de producción distinto, una especie de alargador de aquel «muro de sonido» de Spector con «The Beatles». El muro que tanto disgustó a Paul McCartney, quien más tarde editaría una versión del disco original desnudo, «Let it be? Naked».

Todos los «ELO» tuvieron una actividad intensa en la industria, bien formando nuevos grupos, bien apadrinando nuevos proyectos. Pero Lynne se convirtió finalmente en todo un general de la música. Mantuvo gran amistad con George Harrison, junto con el hijo del ex «beatle», Dhani, produjo su álbum póstumo, y también con Harrison fue un activo del grupo de ocasión y supergrupo «The Traveling Wilburys», donde se reunieron una colección de estrellas inolvidables: Dylan, Orbison, Tom Petty, el propio Lynne y George Harrison. En fin, que tras grupos a veces denostados como la «ELO» siempre hubo genios. Por algo se llega a las listas de éxito.